miércoles, 25 de mayo de 2016

Outlander 2x07. A fungirlish review [Spoilers]


¡Otra semana más, haggards, y ya nos plantamos en la mitad de la temporada! ¿Preparadas para deshidrataros? Pero no porque vaya a haber mucho añldjasñldfjasñfjas, no... Diana Gabaldon nos odia y nos hace sufrir a nosotras y a los Fraser, no vaya a ser que nos acostumbremos a lo bueno. Sabiendo lo que hay, las haggards hemos visto el capítulo a cara lavada, que no queremos acabar con los ojos como un oso panda. Dicho esto, ¡empezamos! (con mucho miedo).
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Aquí estamos, con el paquete de kleenex en mano, dispuestas a ver a Claire sufriendo cuando de pronto...


¿Einnnn? ¿Boston, 1954? ¿Claire hecha una señora y con una niña pelirroja? ¡Pero qué invento es esto! ¡A ver si con eso de que se filtran los capítulos nos hemos ido directamente a la tercera temporada!  Bueno, pues el sufrir se va a acabar y parece que nos van a ahorrar el trago. Todo muy bonito, con la mamá y la niña hablando de garzas que viven en Escocia, un ave volando, nosotras ya con la copa de champán en la mano y relajadas en el sofá...


Y entonces...


¡Que Claire está más pajiza que la bayeta! ¡Ay, que se nos muere! Ella abre los ojos y ve a su alrededor una escena que parece sacada de un exorcismo: monjas rezando, la madre Hildegarde Muñoz diciéndole que no se preocupe y, para rematar la faena, este señor metiendo las manos entre sus piernas, pero no de una manera perraquil.

Verás qué morcillas hago yo hoy

La cosa no pinta muy bien, aquello parece el baile de fin de curso de Carrie por la cantidad de sangre que hay. Claire vuelve a sus ensoñaciones con garzas volando para evadirse de semejante carnicería. Finalmente se despierta, se palpa la barriga y...



¡AAAAAAAARG! ¿Pero es que a esta gente no le puede salir nada bien a la primera? ¡Pobre wee baby Fraser! Esto acaba de empezar y ya llevamos tres paquetes de pañuelos. 


Claire, como es normal, se pone como una loca exigiendo que le traigan a su niña y no hay quién la sujete.


La pobre cae en un sopor del disgusto que toma. Cuando medio despierta, la madre Hildegarde le dice que bautizó a la niña para poder enterrarla en el cementerio, y le puso Faith. Pero eso no va a hacer que Claire mejore, ya que tiene una fiebre que le dura varios días, así que qué mejor que administrarle antibióticos a tutiplén traerle un cura para que le dé la extrema unción. Venga, alegría, una detrás de otra. Y no será la última, no vaya a ser que nos relajemos.

Y nosotras también

Bueno, al menos le dejan al Bouton para que le haga compañía. Por la noche Claire está ardiendo en fiebre. Una sombra se cuela por allí y se acerca a su cama. ¿Será alguien que viene a rematarla? Con la suerte que tiene esta gente, no nos extrañaría nada.

No te pongas a cantar "Like a virgin" ahora, anda

¡Es Monsieur Frôg! ¡Menos mal que algo bueno pasa! Con sus artes curativas y sus esoterismos intenta sanar a Claire.

¿No serán negras, como las de Game of Thrones?

Aparte de las visiones y las cosas New Age, lo que Frôg hace para curarla es sacarle la placenta, que se le había quedado dentro y le estaba provocando la temible fiebre puerperal. Luego le dice que ella tiene un halo azul, como el manto de la Virgen,y que por eso siempre la llama Madonna. ¿Así que no era porque lleva corsés que le ponen las tetas como misiles? ¡Vaya disgusto! Hecho su trabajo, sale de allí al tiempo que las monjitas acuden a ver qué le pasa a Claire. Al comprobar que está mejor, atribuyen la curación a un milagro. 

El truco del almendruco

Claire pregunta por Jamie, a lo que la superiora contesta que está en la Bastilla hasta que el rey Luis tenga otro día con buen tránsito intestinal, esté de buenas y lo saque de allí. ¿Y qué ha sido de Joputa? ¿Habrá muerto por amputación de miniboa? 


¡Y venga mñeísmo, coñio, no nos libramos ningún capítulo! Pero ojo que, sabiendo que Frank va a vivir, todavía sigue enfadada con Jamie por no haber cumplido su promesa de esperar un año para cargarse a Joputa. ¡Y encima lo culpa del aborto! Claire, te lo decimos otra vez: ¡Vete a donde picó el pavo!


Tras varias semanas de reposo, Claire vuelve a su casa acompañada de Fergus. Allí la recibe todo el servicio compungido por su desgracia. 


A solas con Fergus, éste tiene un comportamiento algo raro, pero Claire está a lo suyo y no se da cuenta. Ya con toda la casa durmiendo, Claire está dándole vueltas a la cabeza cuando ve las cucharas que Jamie le regaló para la niña y se cabrea como una mona. 

¡Cagontó, que yo quería un colchón Lo Monaco!

La pobre anda como alma en pena por la casa, insomne y llorando, cuando escucha a Fergus gritar en sueños.


Parece ser que lo que Fergus sueña tiene que ver con algo que pasó en el puticlub cuando fue con Jamie a saldar las cuentas de Mark me. Ya vimos la semana anterior que el crío, que es un poco manifacero, se colaba a robar en una habitación en la que había una casaca roja. Allí agarró una botella de perfume para llevársela a Claire.


Si viendo la casaca nos temíamos lo peor, esto ya nos confirma todas las sospechas sobre quién pilló a Fergus con las manos en la masa...


¡Huye, Fergus, HUYEEEEE! Joputa, como no le hace ascos a nada y su depravación no tiene límites, agarra al crío, lo pone sobre la cama y...


¡¡¡Pero este tío es un enfermo, va a abusar de un niño!!! Fergus grita, pobrecito mío, y Jamie lo oye. Cuando entra en la habitación y ve lo que ve, se le va la olla y se olvida de las promesas a Claire, de Frank y de la madre que lo va a parir. Sólo desea agarrar a Joputa del cuello y matarlo. ¡Córtale los huevos a ese cabrón violador, Jamie!


¿Ves, Claire, mujer de poca fe, cómo Jamie tenía una razón bastante buena para querer matar a Joputa? A nosotras ya nos valía la de antes, pero ahora ya es que nos apuntamos a matar a Randall con nuestras propias manos. 
Al día siguiente, Claire acude a hablar con la madre Hildegarde, que es ahijada del difunto Rey Sol, para que la cuele en la lista VIP de visitas a la corte. Necesita ver al monarca para que saque a Jamie de la cárcel. La monja no tiene problemas y se lo va a hacer gratis, pero sabemos que el rey algo le va a cobrar.

¿Y cómo se deja una el potorro para que lo vea el Rey?

Claire está ya que todo le da igual y decide que el trago bien merece la pena. Se cierran los ojos, se piensa en Jamie y punto. Con ese espíritu acude a la corte donde un Luis con el intestino perfectamente evacuado la recibe con uno de sus gestitos de manos que parecen decir "ven p'acá, que te voy a meter de tó menos miedo". Pero miedo es lo que nos da a todas.

Vade retro!

Sabemos a lo que hemos venido y cuanto antes lo hagamos, mejor. Claire deja al rey hablar y hasta invitarla a un chocolate y a comerse una naranja, que parece ser que significa que aceptas darle al fornicio con su majestad. Por la cara que ella pone, nos da que el chocolate le sabe bastante amargo, tanto como lo que está a punto ocurrir en esa estancia. ¡Todo sea por sacar a Jamie de la Bastilla!


Finalmente Claire se atreve a hacer su petición. Luis está encantado y empieza a darle lametazos en las manos, tal y como hiciera Mark me a Louise de la Tour. Joer con la realeza, qué manera de besar tan asquerosa tiene.


Luis parece que está por la labor, aunque ya estamos esperando a que le pida lo que la madre Hildegarde le dijo a Claire. 

Cuanto antes salgamos de esto, mejor

Claire ya se ve con las enaguas por las orejas y las piernas abiertas cuando Luis le dice algo que la deja descolocada.


Nos tememos lo peor conociendo el edicto del rey que persigue la brujería. Claire sigue al Rey a través de unas puertas muy monas para luego pasar por otras que están pintadas a lápiz con dibujos rarunos y custodiadas por unos Bobbies afrancesados de lo más extraño.
[Aunque es una estancia muy secreta, lo que no sabe Luis es que a las haggards no nos para nadie y Kim está infiltrada para retransmitirnos lo que allí está sucediendo. ¡Conectamos con nuestra enviada especial!]

¡Jodó, si son los Kiss!
¡Te estábamos esperando para que comenzara el show!

¡Aquí estamos, Cassie, narrando lo que nadie se atreve, en riguroso directo! Menudo show de luces y colores que se encuentra Claire, que eso parece un concierto de los Kiss, el Planetario en plena rave y Encuentros en la tercera fase

El Astronova del Rey
Entra, Claire, que vas a flipar

Claire está todavía intentando asimilar si es que el Rey tiene alguna fantasía porno espacial cuando aparece el verdugo real (joer, un trío con ése espero que no quiera...) y entonces se da cuenta de que sexo no, pero muerte en esa sala sí que va a haber. 


Ábrete Sésamo
¡Darth Fuà y Darth Frôg!

¿Pero qué invento es esto? ¡Melofuà y Le Frôg pasan a la cúpula del trueno claramente en contra de su voluntad! Ay, por favor, que las advertencias de Claire a Le Fròg no han servido para nada. ¡Y encima han pescado a Melofuà de rebote! El verdugo procede a leer los cargos (que, en el caso de Melofuà, son claramente exceso de buenorrismo y muerte de fans por explosiones ováricas).


Claire se ha traído de Escocia los juicios por brujería

Pues sí, se les juzga por brujos y por aprovecharse de su conocimiento de las ciencias ocultas, ahí es nada, porque eso les puede llevar al lado oscuro y ya sabéis que te conviertes en un tío feo requemado y eso en la bella Francia va a ser que no.


Je suis jiñè

Pues sí, haces bien es estarlo, Melofuà, porque el Rey está tan contento al tener un juez maravilloso de su lado, La Dama Blanca que, como el algodón, nunca engaña y puede ver el alma de las personas, así que venga, Claire, vamos a echar un ojillo a esos interiores. 


Me da a mí que a esos interiores de Melofuà no se refiere

Pero sin presión, eh, que el que tenga el alma como un tizón tendrá el privilegio de ser ajusticiado por tu amiguito el verdugo. Mola, ¿eh?


Li qui tí diguis...

Así que ahí va Claire, dispuesta a mirar en el alma de su amigo Le Frôg y su enemigo Melofuà.


Je suis très jodidè
Ooooooooooooooooooooommmmmmmmmmmmmmmmmmm

Y así Claire le dice a Melofuà que ve una sombra en él (es la de su boa, tranquila) y que le están viniendo a su mente las palabras "Les Disciples" pero a Melofuà por Disciples no le viene nada. Claire no se lo cree (qué raro) pero Melofuà le dice que se la pela porque él no está mintiendo y que la bruja es ella porque ha sido envenenada y ha sobrevivido (y lo está diciendo todo en inglés, ay omáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, que me quemo por dentro). Al Rey se le queda el culo torcido ante tamaña afirmación y le pregunta que cómo lo sabe.


Je suis malotè
Realmente lo sabíamos pero es que nos encanta este gato

¡Madre mía, Melofuà, pero es que no tienes vergüenza ni la conoces! ¡Miente, hombre, miente! Menudo momento para ser sincero... Pero al conde ya le dan igual ocho que ochenta y le explica al Rey que Claire le ha jodido la vida desde que se conocieron en los muelles hace seis capítulos, que es una bruja y que encima no lo niega.


Ahora sí nos hemos quedado loquers
Que la Neutrex me deja nívea hasta la brujería

Y, como todas sabemos, la magia blanca es poca cosa, un echarte las cartas de la Súper Pop a ver cuándo te vas a echar novio y eso. Al Rey le recorre un sudor frío por la rabadilla pero nos informa amablemente que no se está juzgando a Claire.



De todos modos, a pesar de esa mirada joputista y de saber que Melofuà la envenenó, los tejemanejes francesiles no la han convertido en una perraca infernal y no es capaz de condenar a Melofuà a una muerte a sangre fría, así que decide decir que allí, menos ella, todos tienen el alma revirada al lado oscuro, lo normal en cualquier hombre (hasta en el Rey) porque la oscuridad es tan necesaria como la luz. El Rey dice que vale, chata, pero que si quiere limpiar tiene que dar ejemplo, así que propone que Claire tenga una ayuda para decidir

Dice la Biblia del creyente
Take me in your arms, Melofuà

Ahora sí que está todo el mundo acojonado. Claire ve que o hace algo o aquí muere hasta el apuntador así que le propone al Rey que, ya que ella bebió el veneno de Melofuà (anda, guarrona...), que él beba el de ella a ver si sobrevive. Bueno, que beban los dos y el que muera, pues es el malo maloso.



Total, que Claire adopta su papel de Clairenoramix de nuevo y se va a ver qué encuentra entre las cosas de Le Frôg, donde ve a su amiga la cáscara amarga, que sabe que les va a poner enfermos a ambos pero poco más, con lo que el Rey se va a quedar satisfecho y ambos, vivos y libres.


Ya se va por la pata abajo

Pero tú y yo sabemos que la cáscara amarga eso es lo que hace, así que tras unos dolores y unas miradas de "muérete, muérete" de Melofuà, Le Frôg se recompone y le entrega a Claire la copa y...


¡¡¡¡¡EL COLGANTEEEEEE!!!!!
JE ME CAGO EN LA PUTÈ!

¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrgggggggggggggg! ¡Que la copa ahora sí tiene veneno! *lloro* *lloro* *lloro inmensamente* Nadie ha visto a Le Frôg hacerlo pero éste, con su habilidad digna del mejor carterista, ha añadido veneno a la copa y tanto Claire como Melofuà saben lo que eso significa: que el conde buenorro va a morir.


¡Esa copa no, que lleva Baileys con Coca-Cola y eso es muy malo!
Lo siento mucho, Melofuà
Más lo siento yo, hija de *uta
No puedo con la vida
Al menos yo moriré bello, no como tú, feo pa toa la vida
Despídete de ellos mientras yo intento llorar de un modo estéticamente digno
Sí, todas sabemos que Jamie bajo las sábanas en un diablo, grrrrrrr
Allí nos veremos, Melofuà, yo llevo las patatas fritas
Arriba, abajo, al centro y a la tumba
Why????? Lo nuestro pudo haber sido tan bonito...
Ya, bueno, déjame con mis cosas
Ven con nosotras, Melofuà
El cerebro de Kim ahora mismo
Je estirè le patorrè

¡¡Ay por Dior nuestro Melofuà!! ¡Dejando este mundo sin haber catado haggard y con la media de belleza mucho más reducida! Sabemos que era un poco malvado pero no se merecía morir, si acaso estar encadenado a la pata de nuestra cama por los siglos. Pero ahí nadie se preocupa por lo que sufrimos nosotras, Le Frôg ha crecido del peso que se ha quitado de encima al quedar vivo y ser liberado y Claire se siente como Dorothy en Oz despidiéndose de él. Y mientras, nosotras, echando la lagrimilla por él, por nuestro Melofuà, el perversofollable que nos ha robado el corazón.


Forever in our bajos hearts

[Gracias, querida Kim, por esta sentida retransmisión. Echaremos de menos a Melofuà y sus maldades.] 

Pero la vida siguen en esa sala de la muerte. Terminado el espectáculo, Claire ya cree que el rey liberará a Jamie. Pues va a ser que no se escapa de allí sin ver la boa real y disfrutar de ella

Mira lo que hace el rey con tu dinero, guapa
"A ver, venga... Inglaterra, capital: Lon..."
"...dres. ¿Ya?"

Eso ha durado menos que si hubieran echado el polvete en el AVE. Pero mejor, oiga, no nos vamos a quejar. Claire se va de allí con toda la dignidad que puede tras la experiencia... y con la naranja que le había ofrecido antes el rey. Ya que está, se permite ese capricho.


Al menos es más original que una camiseta con la torre Eiffel

Amanece otro día, aquel en el que, por fin, Jamie vuelve a casa. ¿Y cómo lo recibe Claire? Con cara de ajo porro, lo normal cuando tu marido sale de la cárcel varias semanas. 



Y es que hay mucho de lo que hablar. Jamie no sabe siquiera si el bebé que nació muerto era niño o niña. Aquí ya empezamos a agarrar los pañuelos de nuevo. Claire mantiene impasible el ademán ante las preguntas de él hasta que, de pronto, conseguimos ver bien a Jamie: ¡VIENE CON BARBA! Misteriosamente, el pelo de la cabeza no le ha crecido mientras estaba en la cárcel. De verdad, esto empieza a ser digno de estudio.


Es que el pelo me ha crecido para dentro y ha salido por la barbilla

Comienza una conversación de lo más tensa entre ambos, donde empiezan aclarar cosas sobre lo que ha pasado.


Y nosotras te odiábamos a ti por odiar a Jamie

Claire le cuenta cómo la madre Hildegarde le dejó ver a la pequeña Faith antes de enterrarla. Estamos sin palabras, queridas haggards. Escena de lo más emotiva y desgarradora.



Tras esto, Claire por fin baja del burro y confiesa que Jamie no tuvo la culpa de nada, que ella fue la principal responsable de lo que ocurrió. 


No empieces tú ahora con eso, por favor

Las cartas están sobre la mesa. Jamie y Claire saben que todo lo que han vivido en Francia va a marcarles para siempre, pero como bien dice él, se soporta mejor si se apoyan el uno al otro. Podrán seguir con sus vidas e incluso tener más hijos. Claire le pide que se vayan de allí, que vuelvan a Escocia. Jamie no puede reprimir las lágrimas ante la alegría que siente y nosotras no vemos un pijo porque llevamos ya un rato con los ojos empañados ante tanta emoción.



Pero antes de marcharse, Jamie quiere despedirse de la pequeña Faith. Estos guionistas no tienen caridad con nosotras, es un no parar de llorar, por favor. Allí le deja a la niña una cuchara de los Apóstoles, la de San Andrés, que es el patrón de Escocia. Ay, pero qué emocionante todo, snif, snif... 



Así acaba el periplo de los Fraser en Francia, queridas haggards, y hemos sobrevivido. Breve pero intenso, nos ha dejado con el corazón en un puño y muchas lágrimas en los ojos. 

CONCLUSIONES FINALES
-Capitulazo muy intenso, tanto que no nos hemos dado cuenta de que Jamie no sale hasta el final, así de embobadas nos ha tenido todo lo que ha pasado.
-Interpretaciones de lujo de nuestra pareja principal: Caitriona, gran protagonista de hoy, inmensa en todas sus escenas, nos ha conmovido hasta las lágrimas. Sam, a pesar de la barba postiza, nos habla con los ojos, que parece que se le agrandan cuando llora. 
-Despedimos hoy a nuestro querido Melofuà, que al final ha demostrado que es hasta humano y todo con su momento de flaqueza ante lo que le venía. Standing ovation y el cajón de las bragas de Kim para Stanley Weber, que ha conquistado nuestros bajos corazones y bien por los guionistas por darle más protagonismo en la serie. Un personaje que, sin duda, deja huella
-El resto del reparto, también de diez. ¿Pero cuándo no lo están? Desde el rey hasta Frôg, pasando por Tobias y, por supuesto, el pequeño Fergus, que se ha enfrentado con valentía a escenas tan duras como las que ha tenido que rodar y narrar. 
-Se cierra la parte francesa, muy bien adaptada, sacando lo mejor de la novela. Dejamos atrás el lujo y el boato que nos ha deslumbrado, y volvemos a Escocia, a los paisajes espectaculares y la naturaleza salvaje. 


Toca quitarse los modelitos de Chanel y Dior y embutirse en los trajes de lana sencillos. ¡Os esperamos de vuelta a las Highlands, haggards nuestras!