jueves, 16 de noviembre de 2017

Outlander 3x09. A fungirlish review [Spoilers]


¡Yuhu! ¡Bienvenidas de nuevo a este rinconcito de fungirleo humorístico y maromial! Habrá que recordar que esto es un blog de humor en el que no pretendemos faltar el respeto a nadie y únicamente queremos fangirlear un rato, ejem. ¿Qué tal habéis llevado la semana? ¿Nerviosas por el destino de nuestro Murraicito? Ahora que ya lo teníamos preparado para vivir la vida loca en Francia aparece un barco de la nada y nos lo roba, ¡habrase visto! ¿Qué hará esa gente con nuestro simpático mozalbete? ¡Tendremos que sacar a pasearlas galas náuticas para ir con los Fraser a por él!

                                             

¡Que se nos vuelven las caderas bailongas con la nueva intro!

Cual protagonista de canción de Maná encontramos a Claire en el muelle de San Juan mirando el vasto mar y pensando en dónde estará Murraicito. Ella y su marido están con Jared, el familiar favorito de Claire ya que es el que le proporciona el mejor bebercio, que les ha conseguido hueco en el Artemis y a Jamie el trabajo de sobrecargo. Se prevee que la marea les dé trabajo así que el viaje será muy divertido, teniendo en cuenta que Jamie se marea más que cuando monta en la olla loca.

Te juro por mi tricornio que ya no poto, palabrita PARFAVAAAAARil

Más te vale, Jamie, porque dudamos mucho de que nuestro amor por ti sobreviva a verte en esas condiciones. Volviendo a la búsqueda del joven Ian, Jared les dice que únicamente tienen registro de una fragata de tres mástiles que navegue bajo bandera portuguesa (ojo si era bueno el catalejo de Jamie, le faltó verle los empastes al capitán), la Bruja (teniendo en cuenta que esto acaba siempre estando relacionado con Claire el barco únicamente podría llamarse así o Fputa, la otra palabra que más escucha). La Bruja se dirige a Jamaica y Jared les tranquiliza diciendo que no se preocupen, que un hombre sano puede ser vendido allí por treinta libras y que si Ian se porta bien no tendrá problemas (no sé yo dónde ve Jared ahí el consuelo). Jamie piensa que maldita la hora en la que se acordó de las monedas de las focas para pagarle a LaGuarri, que tal vez Dior le esté castigando por querer tenerlo todo, una Coca Cola, una servidora, un buen peluquero... 

Me como el tricornio como volvamos allí

Claire le lanza la mirada "no te digo trigo por no llamarte Rodrigo" y le dice que lo importante es encontrar a Ian, que es muy pronto en el capítulo para estas conversaciones amorosas tan profundas. En esto que aparecen los dos escoceses que le tocaban los winis a Geordie (anda, que ése apareció para darnos el gusto y nunca más se supo) para decirle a Jamie que tienen que embarcar (ay, cómo adoramos lo leal que es Jamie a sus hombres, que nunca los abandona 😍). A Jamie tampoco le abandonan ni el señor Willoughby ni Fergustito que, además, ha sido tan majo que ha traído equipaje de Lallybroch, ropas, la Playstation... Nadie tiene ganas de meterse en un barco pero todo sea por Murraicito. Uy, y a todo esto, ¿qué habrá dicho Jenny al saber que Jamie ha perdido a su sobrino a los dos segundos de que se lo dejaran a cargo?

Jamie enfrentando a su hermana

Qué jodío, teniendo a Jenny engañada pensando que van a Francia le imposibilita bastante la misión de retorcerle el cuello (no vuelvas a Escocia en un tiempo, querido...). Y ale, al barco. La tripulación está izando velas y tocando la herradura y, sin que sirva de precedente, esto no lleva connotaciones guarrers, que el barco se mueve mucho y no sé yo si estarán los estómagos para darse alegrías en lo que tienen más abajo. 

Repite con nosotras el primer mandamiento del maromo acuático, Jamie: "no potaré, no potaré"

La sombría cara anunciaba fiesta estomacal pero nuestro highlander favorito no está serio por los vainenes marinos sino por otra cosa mucho menos pasajera.

Pues, con tu suerte, a saber si vuelves

La tristeza llena los corazones fraserianos pero la esperanza de que el vendaval que sopla no pare y les haga alcanzar pronto a la Bruja les da el ánimo suficiente para levantar la cabeza y darse cuenta de dónde están, en un barco lleno de gente que les mira revirado, que tocan una herradura y que saludan únicamente a Jamie. 

Claire: "¿Me están tocando los ovarios a propósito?"
Jamie: "No, te están tocando siglos de evolución"

Debe ser que, cuando zarparon para Francia al final de la primera temporada, tenían en una tripulación de miopes que ni vieron que él era pelirrojo ni ella mujer.

¿Que te toque la que está dura?

You wish. Suponemos que tampoco llevaban herradura porque todo esto le suena a Claire a sánscrito. Pues mira, chica, es que lleváis dentro del barco todo lo necesario para que el viaje acabe en desastre. Primero, un pelirrojo a bordo, mala suerte lo mires por donde lo mires (salvo si el pelirrojo es Jamie Fraser y miráis a Cuenca pero claro, no creo que la tripulación tenga muchas ganas ahora mismo de eso). Segundo, una mujer a bordo (mala suerte my ass pero ellos aún están muy poco puestos en cuestiones feministas). Tercero, el pelirrojo y la mujer son los Fraser, con amplia experiencia en cargarse todo lo que tocan, detalle que la tripulación desconoce y nosotras no se lo vamos a comentar, que lo mismo ésta vez sí les va todo bien...

¡Claro que sí, guapi!

Así que hay que tocar la herradura para que la mala suerte nos les toque ni la proa, ni la popa ni la envergadura. Pues nada, nada, a tocar, que una haggard no va a hacerle el feo a Jamie cuando le dice que le toque lo que sea, grrrrrrrrrrrrrrrr. 

¡Que llega Fergustito y se nos pone el culito juguetón!
¡Sorpresa!
Allá que va mi ginebra

Una cosita, Melopollè, amor. No sabemos si te has dado cuenta pero entre los equipajes lallybrochianos que has embarcado se ha colado Marsali, la hija mayor de LaGuarri que, por cierto, te mira como con chiribitas en los ojos. Estamos seguras de que tienes una explicación perfectamente razonable que vamos a escuchar mientras echamos mano de las sales porque estamos notando como cierto sudor frío al ver a la rubia tan cerca de ti y que tú pareces demasiado Fergustito.

El ambiente marino me afecta las pecas y el oído, ¡pues no he escuchado que están casados!
¡Que me muero muertaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

¡Pero pero PERO! ¿Cuándo, cómo, por quéééééé? Fergustito no entra en detalles para no clavarnos un poco más el puñal pero cuenta que llevan metiéndose mano y no la de madera precisamente cortejándose desde agosto y esa misma mañana se han handfasteado*.

*Hacerse un handfast: dícese del método más rápido de los escoceses para poder darse al fornicio alegremente sin tener que esperar a preparar un bodorrio ni buscar un vestido barato de Pronovias -algo que no existe-. Se necesita una pareja que choque los cinco delante de testigos y diga "¡que nos hemos casao! Ale, al catre"

Mira, Claire, yo también sé ponerte cara de ajo como mi madre

Claire está de pasta de boniato pero es que Jamie amenaza con quedarse de color blanco roto ante la noticia. ¡Y encima él no sabía nada! Lo mismo debería llevar las gafas de follar de cerca para ver si los que follan son los que él tiene cerca...


Pero me va a faltar tiempo para intentar mojar le churrè
Nos va a dar un chuguè

Sabiendo que Fergus y Marsali no han culminado las maniobras de acoplamiento bajeril (y no queremos saber cómo de avanzadas las llevan) Jamie decide que el matrimonio es aún de cuchufleta y que van a dejar a Marsali en el próximo puerto en el que paren, algo que a la moza le sienta a porridge quemado. ¡Y encima Claire se queda! Lo que faltaba.

Vaya, he pasado quince minutos outlanderianos sin que me pongan de *uta para arriba, un récord

Como explicar a Marsali lo que Claire significa llevaría a Jamie dos temporadas y media de reviews, lo mejor es decirle que Claire no es asunto suyo pero la rubia no va a dejar que la raruna inglesa quede por encima de ella por mucho cariño que le tenga a su padre adoptivo.

Despídete de acercarte a mi potorrè, querido

Marsali no da su brazo a torcer y, la verdad sea dicha, la perspectiva de casarse con Melopollè es tan tentadora que nosotras en su lugar ya estaríamos encadenadas al mástil con tal de que no nos dejaran en tierra (aunque antes intentaríamos encadenarnos a los mástiles de Jamie y Melopollè #SandwichitoMarinero). La chica le cuenta a Jamie que ha escrito a su madre para contarle el pisto (anda, mira, la valentía se pega) y nuestro maromo sabe que eso significa que más le vale no volver a poner un pie en Escocia si quiere conservar sus huevecillos intactos (no te preocupes, chato, que si no te los corta LaGuarri te los corta tu hermana), así que se reafirma en que Marsali debe volver a casa.

Tengo más recursos que McGyver

Nos quitamos la peluca ante el ingenio de Marsali, que pone a Jamie en una encrucijada: o se casa o queda marcada para siempre por haber entregado la flor de sus bajos sin estar casada. 

Tu padre fue escocés, sí, MacQuiavelo
Milord, no me hable de su padre que bastante tengo con su madre

Así que Jamie finalmente cede para que viaje con ellos hasta Jamaica para luego envolverla con un lazo y mandarla de regreso. Y volverá mocita, claro, porque Melopollè antes se desenrosca la mano de madera y se la mete por las posaderas que tocarle un pelo a la chica. Y, para evitar las tentaciones de la carne, Fergus compartirá camarote con Jamie y Marsali con Claire.


A Claire se le rizan hasta los pelos de las piernas ante la perspectiva de las noches de bamboleo del barco sin tener con su marido ni bamboleo ni mambo pero Jamie le explica que le guste o no Marsali está bajo su cargo ahora y tiene que proteger su inocencia corporal (la mental ya se ve que la perdió hace mucho).


He viajado doscientos años para volver a dormir sin catarlo

Se prevee una travesía bien movidita y Jamie ya lo va notando, primero en su humor y después en su esplendoroso cuerpo, que ya está con unas ganas de potar que no se mantiene en pie y Claire le hace una infusión de hierbajos (ya sabemos, el té es para un inglés lo que el limpiacristales para padre de Mi gran boda griega, lo cura todo).

Por qué no me tiras por la borda y acabamos antes

Entre náusea y náusea Jamie sigue alucinado con lo de Fergus y Marsali, a los que considera unos chiquillos que no saben lo que es comprometerse a pasar toda una vida juntos. Igual que ellos cuando se casaron, por cierto, aunque el suyo fue un matrimonio "pormis" ("por mis huevos que os casáis" les dijo el Fucking Master -que en el cielo de los machotes con luces y sombras esté-). En esto que Claire descubre que en el camarote de Jamie hay un baúl que ella no ha traído...


Viene con le french polillè

Resulta que Jamie no sólo esconde un gran palote corazón sino un síndrome de Diógenes importante y no ha sido capaz de deshacerse de los ropajes franceses de Claire porque no puede deshacerse de sus recuerdos. Se nota que la ropa no era del Primark que no sólo no ha echado bolas sino que ha podido ser reutilizada y reacondicionada por Marsali (obviamente sin saber de quién es o ya le estaba prendiendo fuego). Además la felicidad de poder abandonar por fin el impoluto traje del inspector Gadget y el cachondeo de darle té de potar a Jamie viajar en un barco le va a proporcionar a Claire una emoción añadida.

La de perturbar marineros teniéndome como médica

Resulta que a un miembro de la tripulación le ha dado en la cabeza la gavia mayor y casi lo deja tuerto (ya serían un pelirrojo, dos mujeres y un tuerto, ni un chiste), con lo que todos se suben por las velas ante el primer indicio de mala suerte.

Tanto que me faltó sacarle brillo

Pues si él la ha tocado alguien no lo ha hecho porque empezar a tener mala suerte cuando llevamos unos diez minutos de capítulo se debe, sin duda, a que alguien se ha pasado por el forro del abrigo las supersticiones marineras (y vosotros la lógica, añadimos). El capitán intenta dejarle claro a nuestra prota que ella sabrá mucho de heridas pero él más de mar y de Shakespeare pero, tras comprobar que Claire es como cualquier cuñado español, que de todo sabe, les invita a ella y a su marido a cenar con él. Jamie no parece tener el cuerpo para meter comida sino para expulsarla aunque echarle la bronca a Fergus le distrae del vaivén marítimo. Jamie le dice que casi no conoce a Marsali y Melopollè le recuerda que él tampoco conocía a Claire cuando se casaron. Y no me cuente usted milongas, milord, que yo sé del inicio de su matrimonio todo lo que la decencia le ha dejado contarme.

PARFAVAAAAR, te quierodio cuando te las das de listo, Fergustito

Melopollè se muestra algo triste porque pensaba que, tras el susto de cagarse tras un arbusto, Jamie se iba a alegrar por él pero cómo se va a alegrar milord cuando le has estado engañando de ese modo. ¿Por qué lo has hecho, Fergustito, por quééééé´?

PARFAVAAAAAR, si tienes que sacar algo de mí que sea mi pechote y no eso

Al menos Marsali sí sabe todo lo que hay que saber de Fergustito, ¿verdad? Tu pasado, tu ligereza manual (y no para fines guarrers precisamente), la lista de churris con las que te has alegrado la boa previamente...

Vamos a mencionar las del mes pasado
Ups, pues justo eso no se lo he dicho, no sé dónde tendría la cabeza, milord

En la bragueta, ya te lo decimos. Melopollè entiende lo que le quiere decir y, mientras se da cuenta de que en su corta vida ha disfrutado casi más de lo que ha sufrido, le dice a milord que está de huelga de boa caída desde que empezó a comportarse como un caballero con Marsali, lo que debe significar algo, ¿no?

Sí, que debes estar dándole al manubrio cosa fina

Y dándole al tenedor delante de la cena están el capitán del Artemis y Claire, que se da cuenta de que éste quería hablar con ella sobre el incidente del gafe. El capitán le informa que debe darse cuenta del sitio en el que está y de lo que su presencia supone para la tripulación, la suya y la de Marsali que, siendo ambas mujeres, deberían estar enseñando cierta parte corporal para anular la mala suerte que, según la superstición, ambas han llevado al barco.

Claire y Marsali decidiendo quién las enseña antes

Y es que por lo visto unas tetas brillando al sol calman el violento mar pero, como una mujer en el barco trae mala suerte y las muñecas hinchables no pueden cruzar las piedras, ya lleva el Artemis una mujer de madera enseñando sus pechotes en el mascarón de proa. Así que lo de las tetas se soluciona rápido pero la herradura es otra cosa porque no hay sustituto para ella. Claire no puede esconder su escepticismo ni ante esa superstición ni ante la posibilidad de que el capitán, que ya se ha desenmascarado como culto citando a Shakespeare, la crea pero él intenta hacerle comprender que no es cuestión de lo que él crea sino de lo que la tripulación crea. Y si la tripulación va a estar más tranquila pensando que tocando una herradura, jugando al bingo los días pares o escupiendo en un ojo al vecino no van a tener mala suerte, pues se hace y punto pelota. 


Cualquiera les dice a éstos que vengo del futuro

Maravillas del poder de sugestión, al final acabas convertiendo en realidad algo que no lo es. Estamos seguras de que Jamie se ha pasado todo lo que llevamos de trayectoria pensando en que su cabeza es más fuerte que su cuerpo, que el mar no le afecta, que el vaivén no existe, que el té que hace Claire está rico, que con su fuerza de voluntad no se va a poner enfermo. Y ya sabemos que Jamie puede conseguir todo lo que se proponga.

Me he propuesto meter la cabeza en un cubo, por lo que se ve
Jamie hace dos segundos
A ver si alguien pota de un modo tan PARFAVAAARil

De esta guisa lo encuentra el señor Willoughby, con mucho PARFAVAAAAR pero pocos líquidos que echar por el gaznate. Jamie está té para arriba, té para abajo a ver si éste hace efecto pero Willoughby le dice que tanta pota le va a consumir y va a hacer que los cataplines se le retuerzan.


O sea, que la cura de todos los males está en que me corten los frasercitos

Mientras sufrimos por Jamie y sus joyas colganderas, Marsali y Claire comparten una agradable charla mientras deciden qué cama se queda cada una.

¿Ah, sí? Pues como dice el refrán, "la que es vieja y *uta la cama grande disfruta"

A la mañana siguiente y tras mirar las tetas que ahuyentan la mala suerte, Claire puede disfrutar de una visión más placentera y sorprendente.

Trae ese porridge que ahora quiero echar por abajo lo que antes echaba por arriba

¡Pero si Jamie ya está perfecto y animado! El estado ideal para escuchar a Marsali, que le cuenta feliz que Fergus la ha cogido (en el más español de sus significados) y le ha explicado todo su historial bajeril (se habrán pasado unas buenas horas de charleta porque ha tenido más visitas ahí abajo que Disneylandia en un año). Lógicamente, Marsali ve al chulazo que se ha ligado y no es tan inocente de pensar que no sabe lo que es percutir pero que ahora va a tener el taladro desenchufado por ella con lo que no hay impedimento para que estén juntos.

Milord, no se enfrente más a Marsali que mi churri me da miedo
Mi sentido laguarrinesco detecta vibraciones de falsedad...

Efectivamente Marsali, porque Claire pretende que Jamie permita vuestro noviazgo para que, cuando veas que Fergus tiene palominos en los calzoncillos y él vea que tú te sacas los restos de comida de entre los dientes con un palillo y te los vuelves a comer, se os pase el enchochamiento. Pero Jamie detecta peligrosidad extrema de efecto ventosa entre éstos y se sigue negando al noviazgo.

Así se le va a quedar a Fergus la cola de no usarla

Ay, qué básicas somos, ¡siempre pensando en lo único! Realmente vemos lo que Willoughby está haciendo ya que, a falta de tinta china y de Candy Crush a mano, está practicando el bello arte de la caligrafía para escribir con agua un poema en la cubierta del barco (ya tenemos al primer candidato para pasar el mocho cuando alguien pote). Como las bellas palabras se las lleva el viento, Willougby ha estado utilizando su tinta para pasar a papel su historia y que así no se pierda aunque, una vez que la cuente, debe dejarla ir. Qué bonitas palabras y qué poco las entendemos, para qué nos vamos a engañar.

Yo lo que entiendo es que este suelo me mancha las enaguas, por eso me las recojo

Y así van pasando los días en el barco, con Claire dándole a la medicina y Jamie...

Te está engañando conmigo, Claire
No es lo que parece, Claire

Bueno, Jamie, lo que parece es que has estado engañando a tu churri con la acupuntura. Él no quería pero echar hasta los pies por la boca de tanto potar era demasiado para el cuerpecito fraseriano y Willoughby tiene un dominio agujil capaz de calmar hasta el estómago más propenso al mambo. A Claire le da la risa floja viéndolo cual pincho moruno y muerto de la vergüenza por haberle ocultado que el té de culo no servía de nada pero es que Jamie pensó que si le decía que la medicina de la que tan orgullosa estaba no funcionaba Claire podría sentirse más desubicada aún y...

Te quiero demasiado y en mitad del *uto mar no hay piedras así que de aquí no me muevo
Hasta en modo cactus destilo PARFAVAAAAARismo

Además los pinchitos están tan bien colocados que admiten un momento de ternura besarranquil que pronto termina ya que Jamie, experto en notar el más mínimo meneo no guarreril que se dé en el barco, detecta que éste ha dejado de moverse. ¿Falta de gasolina? Sí, de la que usan los barcos. 

Ya la tengo yo toda


Nadie se explica qué ha podido pasar porque la ruta es correcta y el viento soplaba cosa mala pero, de repente, la más absoluta calma chicha. El capitán se muestra de lo más asombrado.



PARFAVAAAAAR, centrémonos en el viento


Mientras Willoughby quita a Jamie las agujas, el capitán intenta salir de su shock explicándoles que no es normal ese súbito cese del viento y que, guess what, es señal de mala suerte.



Por san Darcy, ¡otra vez no!

Aunque el capitán intenta calmar los ánimos, la tripulación vuelve a darle al tema de la herradura, buscando al que no la haya tocado. Y de nada sirve resobarla ahora, como propone Claire, eso debe hacerse al inicio del viaje. ¿Te enteras, escocés bajito cuyo nombre es Hayes y al que la cámara enfoca tanto?

¿Puedo pedir el comodín de la invisibilidad?

Mucho más tarde, Jamie y Claire disfrutan de un rato de soledad en cubierta y de la compañía de la luna y de su amor.

Disculpe usted pero no se ve un pijo
Ya ilumino la imagen con mi mirada
Iluminas y fulminas, chato


Qué distintas imágenes les evoca la luna a cada uno, hijos como son de distintas épocas. Mientras para ambos es algo mágico, para Jamie esconde misterios y leyendas y para Claire guarda los recuerdos de una época que dejó atrás y, por tanto, los de su hija Brianna, a la que extraña terriblemente.

Y ahora le gustan las boas

Y es que ni el amor de tu vida puede llenar el hueco que deja la pérdida de una hija. Se nos ocurre otro modo en el que Jamie te podría llenar el hueco pero luego nos tildan de ordinarias no es momento ni lugar. Vamos a entretenernos entonces en ver lo divertidos que se pasan los días cuando estás parado en mitad del océano sin un Twitter que te alegre la vida y viendo cómo todo siempre puede empeorar.

¡Mirad lo que nos ha salido en el agua potable!

Pues ahora es potable pero de potar porque se les ha estropeado casi toda así que o hacen que Jamie cante para que diluvie o, sugerencia de la tripulación, juegan a encontrar al Jonah y tirarlo por la borda.


Nuestro cerebro empieza a echar humo intentando buscarle una explicación al nuevo juego (a nosotras nos sacas del teto y nos perdemos) mientras que la tripulación se dedica a mirar a Hayes y verle cada vez más cara de Jonah.

¡Basta ya! ¿Quién es Jonah y por qué hay que tirarlo por la borda?

[La HaggardPedia hace un inciso en esta review para explicaros lo del Jonah porque nos vamos a volver locas con tanto Jonah p'arriba y p'abajo. Jonah es Jonás en castellano y debe ser que se considera un Jonah al culpable del mal marino de turno que te toque en travesía. Acaba el Jonah haciendo la caidita de Roma por la borda para que ese mal termine igual que se tiró a Jonás para calmar una tormenta con la que Dior obsequió al barco en el que éste iba. Luego se lo zampó una ballena y tal, lo normal. Para más información, pinchad en la otra Pedia, la Wiki]

El caso es que la tripulación pide un Jonah y el capitán está dispuesto a dárselo porque no quiere un motín a bordo. Jamie le avisa de que a sus hombres no se les acerque ni para quitarles una pelusa de la chaqueta pero la tripulación ya le ha puesto la banda de Mister Jonah a Hayes y no van a parar hasta que cate mar de cabeza.

Ahí, aportando sustento a una superstición absurda

Así que con la tripulación con ganas de carnaza y su propia inseguridad, Hayes decide ser el dueño de su destino y lanzarse al mar a su gusto, esto es, desde el palo más alto y borracho como una cuba, que para eso es escocés y no hay mejor modo de morir que con una cogorza como compañera.

Me iré de esta vida con estilazo

Mientras la tripulación le grita que ya está tardando, Jamie & Co. no saben qué hacer para que baje pero ahí le sale a nuestro highlander el Mac Dubh que lleva dentro, capaz de subirse en tó lo alto para convencerle de que baje. Mientras en cubierta todos están pendientes por si en lugar de un Jonah van a acabar siendo pasto de los peces dos y Willoughby se dedica a mirar el vuelo rasante de un pelícano.

Veo poesía en esta imagen tan bonita
Bonita se me va a quedar la boa como me dé con la madera entre las piernas

Total, que Jamie lo convence para que no salte, le agarra el brazo y catapum que se suelta y se queda colgando de Fraser cual apéndice sabrosón. Pero el superbrazo fraseriano tiene una fuerza sobrehumana y, sin dislocarle el hombro ni nada, Hayes se balancea y catapum again, se salva


SuperPARFAVAAAAAARMac nunca te falla

Mientras ambos bajan y la tripulación sigue gritándoles, Willoughby tiene un momento de inspiración y se dedica a mojar el churro pincel y a escribir mientras echa un ojo a los pájaros. Pero tanto que según bajes sales por la borda, que si me vas a tocar antes los pelendengues, que si a ver si lo que te voy a tocar va a ser la cara pero con la mano vuelta y, claro, así no se puede concentrar nadie. ¡Copón! ¡Os voy a tocar el campanón!

La campana de la vergüenza, a ver si os da alguna
Y ahora me vais a escuchar a mí

Y, sorprendentemente, lo hacen. Willoughby va desmadejando la triste pero bonita historia de su vida, de cómo el destino cambió su movida pues sin comerlo ni beberlo llegó a ser un estupendo poeta enamorado de una mujer... Al oeste de China crecía y vivía mientras en su cabeza creaba poesía, movía los pinceles con gracia y con esmero y acabaron llamándole el Pájaro de Fuego. Cierto día su arte llegó a ser superior y se encaprichó de él la mujer del emperador y ella le decía una y otra vez "en la Ciudad Imperial te tengo que ver". Les mandó un Whatsapp para ver las condiciones y resulta que tenían que cortarle los co**nes y a paseo les mandó y... Y ya no sigo con la rima porque se me ha ido la música del Príncipe de Bel-Air de la cabeza. Total, que negarse a ser eunuco significaba su sentencia de muerte pero Willoughby al menos salió de allí enamorado y no de una mujer sino de todas.

 
Menudo vicio tiene éste, seguro que realmente lo echaron de China por guarro

Total, que Willoughby tuvo que huir y acabó llegando a las supuestamente avanzadas tierras europeas donde desprecian su melodiosa cadencia y confunden su soberbia caligrafía con orugas que se arrastran y donde las mujeres son unas guarrindongas ordinarias que no se lavan, tienen pelos en el xixi y aprecian más un pechote que una buena poesía. ¡Pero si ni las frutis le dejan alegrarse el gusanito ni chuparles el codo! Vosotras pensaréis que los marineros lo van a tirar por la borda por el rollo que les acaba de soltar pero no, queridas, están todos entre embelesados por la narración y avergonzados por lo que ha sufrido y la brutalidad de su sociedad (desde luego querer tirar por la borda a uno para quitar la mala suerte no ayuda a parecer civilizados, no). 

Willoughby, termina pronto que a Jamie se le está poniendo color de piel cangrejil

¿Veis? Ni mi dolor respetáis, nada más que pensando en que a Jamie se le ha pasado el efecto del protector solar. Que por no perder los cataplines haya perdido mi honor y mi identidad... A veces creo que no merece la pena.
Y a la borda que va el chino, que ya pensamos que va a hacer un mortal hacia delante y lanzarse al mar cuando...

Lo que voy a tirar es lo que los guionistas no han incluido en la serie

¡Coño, pero que los papeles han salido volando! ¡¡Que hay viento!! Se pone entonces la tripulación a desplegar velas como si no hubiera un mañana mientras WIlloughby les confiesa a Jamie y Claire que ya sabía lo que iba a pasar porque el pájaro de antes volaba muy bajo y ya se sabe, cuando el grajo vuela bajo va a hacer un viento del carajo y, además, va a llover, trocotró. Y efectivamente, se pone a diluviar que la tripulación está por hacerse una fiesta en cubierta.

Nosotros nos vamos a tener la nuestra bajo ella

Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, uno rapidito escondiditos, grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Ya me puedes compensar bien por hacerme dormir con Marsali
Te voy a percutir que del recuerdo ni vas a poder dormir

Ois, qué disfrutes más ricos son los inesperados. Después, ambos disfrutan del gustirrín postpolvete en uno de sus pocos momentos de paz desde que subieron al barco y Jamie decide admirar lo que el Farmatint había ocultado varios capítulos atrás.

¡Si quieres canas, las Jamielievers tenemos de sobra!
¡Desde el siglo XX en adelante lo eres para tu fandom!
¡Pero que estoy yo!
Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, tú calla y mira icebergs
Con ser el rey de tu mundo ya soy feliz
Vamos a ver si morimos de amor

Procedamos a recoger lo poco que queda de nuestras bragas y de nuestra cordura tras ver ese maravilloso gif de los dos acurrucados bañados por un rayo de sol mientras que ellos se hacen confidencias. Claire le dice que sabía que iban a necesitar un tiempo para adaptarse a la nueva situación pero Jamie decide ahuyentar sus miedos de una vez por todas con su encanto y sabiduría de highlander enamorado.

Descanse en paz el fandom de Outlander

Cuando se pasa el tiempo del romance llega el tiempo de la batalla, pues se les acerca un navío de guerra inglés con dudosas intenciones, ¡que les han lanzado un cañonazo! Aunque por lo visto es una señal de que se estén quietecitos que les van a abordar (estos ingleses son educados hasta para eso). El capitán sospecha que pueden necesitar hombres y, oh sorpresa, como por ley pueden reclutar a cualquier compatriota que encuentren, bye bye Jamie Fraser y la mitad de la tripulación. Claire está on her way to the parranque pero decide mantener la calma y hacer caso a Jamie, que le dice que si se queda sola debe seguir hasta Jamaica para encontrar a Murraicito, que no nos hemos metido en este barco para hacer un crucero por los fiordos noruegos.

Hola,  soy el capitán del Marsopa y vengo a abordaros. ¿Tenéis chuches?


¡Pero si el capitán abordador es un criajo! Resulta que él ni era capitán ni nada pero les ha dado una fiebre maligna y están cayendo como moscas en su barco así que, antes que aumentar la tripulación, quiere que no se le muera la poca que le queda. Y para frenar una epidemia lo que necesita es...

A la queen de la medicina
Ya está aquí, ya llegó la doctora Salvación


Para nuestra delicia Claire pide que le describa los síntomas de los enfermos, que básicamente se van por la pata abajo, potan, tienen fiebre y sarpullidos (vamos, que menos dinero tienen de todo). La doctora salvadora no duda en ofrecerse en ir al barco para examinar a los enfermos ante el estupor y la negativa de Jamie, que no está dispuesto a haber recuperado a su mujer tras tantos años separados para perderla ahora por contagiarse de la poco glamourosa diarrea inglesa.

Hombre, ahora nos quedamos mucho más tranquilas

No intentes entenderla, Jamie, es un conocimiento que trae del futuro (como la Neutrex que es) y, además, no puede contagiarse porque está vacunada (y luego pretende que no la traten como una bruja...). Entre el "estoy vacunada" y "he hecho el juramento hipócrita" Claire tiene salvoconducto para rebozarse en todas las enfermedades que quiera y su estupendo marido lo único que puede hacer es apoyarla y decirle que no va a quitarle al barco el catalejo de encima.

Pero el PARFAVAAAAARismo lo tengo intacto

Y así, mostrando su tic nervioso, Jamie ve cómo Claire se dirige al Marsopa donde la reciben cuatro gatos en cubierta y un espectáculo de pestuza y enfermos bajo ella.

¡Bienvenida, Claire!
No me cago en el juramento hipócrita porque bastante 💩 hay ya aquí


Mucho mejor trepanar que esto, ¿verdad? Como sospechaba, en el barco hay un brote de fiebre tifoidea que únicamente sus conocimientos pueden frenar. Claire se ofrece a quedarse un poco más en el barco para enseñarles y que se organicen y el capitán da palmas con las orejas de la alegría. Creemos, querida Claire, que tal vez deberías haber sido un poco más específica sobre el tiempo de estancia en el barco porque ya sabes que en esta serie todo lo temporal es bastante relativo y, como tus premonitorias palabras predijeron...

¿Lo dices por los enfermos o por la serie?

En cualquier caso lo que acaba de empeorar es tu situación ya que, de repente, el barco empieza a moverse y...

¡Pero que se van!

Pues sí, queridas, se van porque el capitán no se va a ver en otra de tener una doctora que sepa lo que se hace así que decide zarpar a la velocidad de la luz ante el alucine y la desesperación de Claire que ve cómo, de nuevo, se separa de Jamie. Pero no te preocupes, Claire, que el Artemis ya está avisado y este barco lleno de extras de The walking dead te dará cobijo y te protegerá hasta que os encontréis en Jamaica. ¿No te reconforta el pensamiento de una travesía llena de moribundos a los que salvar?

Tanto como depilarme el xixi con pinzas

¡Madre mía! ¿Pero es que no podemos tener ni un descanso en el seno fraseriano? ¡Y encima otra vez estamos separados! A saber qué nuevas aventuras nos esperan a partir de ahora pero la única certeza que tenemos es que la semana que viene os contaremos nuestra peculiar y humorística visión de Outlander en una nueva review. ¡Y con el nuevo ritmo sabrosón de la intro en el culamen! ¡Aquí os esperamos!


CONCLUSIONES FINALES
-Por aquí estamos bastante contentas con el capítulo. Es verdad, todo nos gusta pero este capítulo corría el peligro de ser aburrido y agobiante por eso de estar prácticamente todo el tiempo encerrados en el barco y nos hemos entretenido mucho. Ha tenido de todo, sorpresas, risas, suspense y mucho amor. ¿Qué más quieres, Mari Carmen?
-Además, este capítulo nos ha regalado dos de las secuencias más bonitas visualmente de toda la serie, la de los Fraser en cubierta iluminados por la luz de la luna 😍😍 y ese momento postñiquiñil en el que se abrazan iluminados por la luz del sol 😍😍😍. Les toque la luz que les toque, en este capítulo con esas dos secuencias nos hemos sentido tocadas y hundidas por nuestra pareja favorita y el amor que se tienen.
-Por cierto, ¿habéis visto qué modo más estupendo de mostrar a Jamie y a Claire envejecidos? A pesar de haberles añadido unas canas (Jamie también las tiene y le quedan 👅) nunca nos los han mostrado tan acordes a la edad que tienen como en esa maravillosa secuencia postcoital, acentuando con la luz lo que no han querido hacer a través de arrugas falsas.
-A pesar de que no solemos hacer referencia a los cambios que se han hecho al adaptar el libro, aquí tenemos que hacer una excepción y darles las gracias a Ron y a los guionistas por lo que han hecho con Willoughby y el pelícano. Willoughby es aquí un personaje mucho más interesante (y mucho menos repelente) que en el libro y lo del pelícano... Ay, ¡si todas las adaptaciones que hicieran nos alegraran tanto como ésta!
-Vamos a hacer una petición doble en change.org para que 1. Jamie conserve el estilista marino el resto de la serie (el PARFAVAAAARismo marino ha sido tremendo) y 2. Claire nos dé el secreto de que la ropa le dure tanto tiempo limpia.
-¡Queremos casarnos con la nueva intro! Es un detalle de lo más sencillo pero que nos encanta, que cambien cositas y melodía de la intro según vamos cambiar de lugar. No podemos negar que da penita no ver al final de ella a Claire y a Jamie a lomos del caballo por la verde Escocia pero que la intro evolucione y cambie con la situación de nuestros protagonistas nos tiene conquistadas.

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DAME AMOR Y COMPÁRTEME, QUERIDA
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